Decidió rodear a su pintura de mitos, denuncias sociales y sobre todo del profundo respeto que siente hacia la naturaleza y su cuidado
Rosalba Díaz es una pionera en las artes plásticas y dentro de una profesión, poco común en su juventud para las mujeres, la ingeniería civil.
Más inclinada a la pintura que a la ingeniería desde principios de los años 80 decidió rodear a su pintura de mitos, denuncias sociales y sobre todo del profundo respeto que siente hacia la naturaleza y su cuidado.
Con Visiones del pasado y presente en Oaxaca en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, Rosalba aborda desde la importancia del Benemérito de la Américas, con los símbolos que siempre antepuso: la justicia y la pluma de la verdad, hasta llegar al conflicto magisterial que vivimos en el 2006, con “La ira de Oaxaca”.
Oriunda de San Pedro Apóstol, perteneciente a Ocotlán de Morelos, desde niña mostró un profundo interés hacia la naturaleza. Recuerda que durante los años 60 llegaron fumigadores cargados con depósitos de DDT, sustancia toxica que exterminó a plagas de insectos, pero al mismo tiempo acabó con animales que se encargaban de proteger y limpiar el ambiente.
En 25 pinturas expuestas la creadora alude a la belleza del medio ambiente con flores y plantas endémicas de la entidad, como las orquídeas colectadas por indígenas, los guajes, jazmines y su entorno, así como el problema de la basura, al cual nadie le encuentra la solución.
Después de concluir su carrera de Ingeniería Civil, Rosalba decidió dar rienda suelta al lado artístico que “le bullía en el interior”, y junto a maestros como Shizaburo Takeda, Pedro Dávalos y el propio Rodolfo Morales inició su instrucción.
Ella forma parte de la Segunda Generación del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, quien acoge sus Visiones del pasado y presente como corresponde a una de sus hijas consentidas.
“Me gusta leer sobre mitos, sobre todo los zapotecas, mixtecas y mayas” y en cuanto tomo un pincel, se me vienen a la mente, dice Rosalba mientras platica sobre cada una de sus pinturas.
“La ira de Oaxaca” cuadro de gran formato visto, sin idealismos, más bien apegado a la realidad que vivió, muestra a una mujer maniatada y manejada por cuerdas gruesas, que movían desde muy arriba. “La puse variopinta, porque había mucha gente que no era de Oaxaca, y vino a hacer y deshacer”.
“Cambio de dioses”, muestra a un fraile, pisando a Quetzalcóatl, una serpiente emplumada.
La muestra permanecerá por 3 semanas, a partir del sábado 13. La entrada es libre.
GEORGINA CHÁVEZ