Que las nuevas generaciones porten orgullo el huipil istmeño: Aurora Toledo
En el diseño, como en la cocina, siempre debe haber buen humor
Aurora Toledo sonríe cuando enumera que diseñó alrededor de 200 huipiles (todos distintos) en busca que la prenda istmeña logre tener más aceptación entre las nuevas generaciones y que estas lo porten con orgullo.
“Las jóvenes ya no quieren el huipil tradicional, lo consideran aburrido, monótono, caluroso y las entiendo, porque cuando estudiaba, modifique y busque otras telas para hacer diseños diferentes”.
Oriunda de San Miguel Chimalapas, de donde es su padre y radicada en Asunción Ixtaltepec, de donde es su madre, Aurora Toledo es un personaje en la capital del estado, por ser una de las primeras en incursionar con la gastronomía del Istmo, como un producto gourmet.
Ahora, con el mismo nombre pero distinto giro, nace “Zandunga textiles” donde Aurora hace realidad otro de sus sueños y de paso busca provocar en las jóvenes el cariño hacia el huipil istmeño.
Con una variedad de telas, sedas, linos – claros y obscuros -, algodón, manta, egipcias y africanas expresa: no hay pretexto para que las mujeres digan “no me gusta”.
La respuesta es inmediata y de gran aceptación. “Es grato ver a las hijas con sus mamás pidiendo tal o cual color”.
Cada uno de sus diseños sigue manteniendo la elegancia que tanto gusta a las mujeres Istmeñas, los temas y colores pueden llevarse con una enagua, para una fiesta, pero también pueden vestirse con falda y pantalón de mezclilla.
En un espacio diseñado para el lucimiento de los huipiles, a unos pasos del Jardín Antonia Labastida, en el Centro Histórico, este fin de semana se reunieron amigos y seres queridos para desearle a Aurora, éxito en la nueva empresa.
Ella agradeció a sus amigos y sostuvo “es más proyecto de mis hijos y mi esposo que mío” y agradeció por todo el apoyo.
Aurora inicio el diseño textil, paralelo a la combinación de olores y sabores mientras guisaba un estofado, las minillas o un caldo de camarón, imaginaba los colores, las texturas en huipiles que sólo dejaba ver a clientes de “Zandunga Restautant”. “Son los huipiles más escondidos”, le decían los comensales.
Hace unas semanas, con 140 diseños listos decidió que era el momento de exhibirlos como se lo merecen.
Apoyada por un equipo de costureras del Istmo, Aurora sigue conservando, no sólo en la cocina, sino en el diseño una lección que le sirvió en todas las actividades de su vida: el buen humor.
“Estar contenta permite que todo fluya, la creatividad se desborda como un manantial, aunque haya problemas”.
¿Qué le falta hacer a Aurora?
Me gustaría diseñar joyería para adornar las prendas istmeñas y escribir sobre las mujeres costureras, y creo que en “Zandunga Textiles” lo podré hacer”.
GEORGINA CHÁVEZ