Hortelanos y floricultores pintaron de rojo el zócalo capitalino con la instalación de la tradicional muestra de rábanos.
Anoche, en la explanada del zócalo citadino se celebró la tradicional “Noche de rábanos”, una añeja tradición oaxaqueña que sólo es posible gracias a la imaginación y habilidad de los artesanos.
Vírgenes, tradiciones, seres míticos, entre otros, fueron admirados por propios y visitantes.
A 2 calles a la redonda del kiosco del zócalo capitalino, se estableció un perímetro de seguridad con vallas para disuadir marchas y manifestaciones.
Refieren los datos históricos que la festividad de la “Noche de Rábanos” nació con las ventas de comida propia de la vigilia. La usanza antigua de los oaxaqueños era que al llegar la Navidad, los comerciantes llevaban a vender a la plaza de la Constitución sus productos.
Los hortelanos del barrio de Trinidad de las Huertas, en donde se sembraba y cosechaba la hortaliza llevaban sus verduras y como regalo de la visita, además, con el propósito de hacer más atractivos sus puestos comenzaron a crear figuras con los rábanos.
Esta práctica fue arraigándose y al ser vista con buenos ojos, el entonces presidente municipal Francisco Vasconcelos, propuso un concurso que a partir de ahí, se celebra cada 23 de diciembre en la plaza de la Constitución.
AGENCIA JM